Walmart ha registrado el ritmo más lento de crecimiento en ventas comparables de los Estados Unidos en seis años durante su último trimestre, según datos divulgados por la compañía el jueves antes de la apertura del mercado. El resultado reflejó un aumento modesto del 2,6% en las ventas totales de tiendas físicas y en línea, una cifra inferior a la de los tres trimestres anteriores y que marca el avance más contenido desde el cuarto trimestre de 2018, cuando la cadena aún estaba inmersa en la reestructuración de su red logística tras la adquisición de Jet.com.
El desempeño de la cadena minorista fue afectado de manera significativa por la legislación federal que obliga a las farmacias a dispensar medicamentos de alto costo bajo el programa Medicare con precios limitados, una disposición de la Ley de Reducción de la Inflación que entró en vigor este año. Este cambio regulatorio impactó negativamente las ventas de la división de salud y bienestar, situando al crecimiento real en torno al 3,4% cuando se excluye la categoría que incluye las farmacias propias de Walmart y los centros de visión, según desglosó el director financiero John David Rainey en la conferencia con analistas. La presión regulatoria sobre los márgenes farmacéuticos se suma a la competencia de cadenas especializadas y a la expansión de Amazon Pharmacy, que sigue ganando cuota en recetas de mantenimiento.
A pesar de estos desafíos estructurales, el negocio de comercio electrónico de Walmart mantuvo un impulso sólido, creciendo un 24% en el segundo trimestre fiscal —periodo finalizado el 31 de julio—, aunque por debajo del ritmo del primer trimestre que alcanzó un 26%. Esta expansión digital representa uno de los principales motores de crecimiento para la corporación, que ya es una referencia clave sobre el comportamiento del consumidor debido a su base de clientes masiva de más de 150 millones de usuarios semanales que visitan sus tiendas o plataformas digitales. La penetración del mercado online en el total de ventas estadounidenses superó ya el 15%, impulsada por la recogida en tienda, la entrega a domicilio y el marketplace de terceros, que ahora aporta más de 400 millones de SKUs al catálogo.
Los resultados financieros del tercer trimestre muestran un ingreso neto de 6,37 mil millones de dólares, equivalente a 81 centavos por acción, superando las expectativas de la bolsa de valores que situaban el consenso en 76 centavos. La mejora en la mezcla de ventas hacia categorías de mayor margen, como publicidad y servicios de suscripción Walmart+, junto con la contención de costes operativos, explican el batido en la línea de beneficio. Sin embargo, las proyecciones para el próximo trimestre estiman ganancias por acción entre 62 y 64 centavos, con ventas proyectadas en un rango del 3% al 3,5%, mientras que para todo el año fiscal se prevé un ingreso de 2,80 a 2,87 dólares por acción y ventas entre 741,7 mil millones y 748,8 mil millones de dólares, por encima de las previsiones analíticas de 2,90 por acción y 752,06 mil millones en facturación. La guía implica una desaceleración en la segunda mitad del año que los analistas atribuyen a un consumidor más selectivo, la reanudación de pagos de préstamos estudiantiles y la incertidumbre macroeconómica.
En la reacción del mercado, las acciones de Walmart cedieron cerca de un 3% en las operaciones previas a la apertura, borrando parte de la revalorización acumulada en 2024, que supera el 25%. Los gestores de fondos destacan que la valoración actual, en torno a 26 veces las ganancias estimadas para el próximo ejercicio, deja poco margen de error ante cualquier revisión a la baja. Mientras tanto, la compañía sigue invirtiendo en automatización de centros de distribución, expansión de su red de salud primaria y en la plataforma publicitaria Walmart Connect, que creció a doble dígito y ya genera ingresos anualizados por encima de los 3.000 millones de dólares, diversificando así sus fuentes de rentabilidad más allá del comercio tradicional.


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