El sismo de magnitud 7.5 que se registró a primeras horas de la mañana ha sacudido a comunidades enteras del sur del país, provocando una serie de daños estructurales y humanos que aún se están evaluando. Según el Servicio Geológico Nacional, el epicentro se ubicó a 15 kilómetros al noreste de la localidad de Los Corales, zona que ha sido una de las más afectadas por la intensidad del temblor.
En Los Corales, la destrucción es evidente: edificios de varios pisos se han derrumbado parcial o totalmente, carreteras presentan grietas de varios metros de longitud y el suministro eléctrico quedó interrumpido en gran parte del municipio. Testigos describen el momento del sismo como “un rugido que sacudió todo el barrio” y relatan cómo, en cuestión de segundos, techos se desplomaron y objetos cotidianos comenzaron a volar.
Familias enteras se encuentran ahora en la calle, sin techo ni pertenencias. Los albergues temporales instalados en escuelas y gimnasios municipales acogen a más de 2.300 personas, según datos de la Oficina de Protección Civil. En estos centros, se están distribuyendo kits de emergencia que incluyen agua potable, alimentos no perecibles y mantas térmicas. Además, se ha habilitado una línea telefónica 24/7 para que los damnificados puedan solicitar ayuda adicional.
Mientras tanto, el gobierno federal ha activado el Plan Nacional de Rescate y Asistencia, coordinando la presencia de equipos de búsqueda y rescate, unidades de salud móvil y brigadas de ingenieros estructurales. El presidente, en una rueda de prensa realizada a mediodía, aseguró que “no dejaremos a nadie atrás” y anunció la asignación de 150 millones de pesos para la reconstrucción de infraestructura crítica, como hospitales y escuelas.
El componente psicológico también ha sido prioritario. Psicólogos y trabajadores sociales de la Secretaría de Salud han sido desplegados a los puntos de concentración de afectados para ofrecer apoyo emocional y prevenir el desarrollo de trastornos post‑traumáticos. Se ha creado una red de líneas de atención psicológica gratuita, accesible tanto por teléfono como por plataformas digitales, con el objetivo de atender a quienes presenten síntomas de ansiedad, insomnio o depresión.
En los alrededores de Los Corales, otras localidades como Santa Marina y El Paraíso reportan daños menores, pero igualmente requieren asistencia. Las autoridades locales están realizando inspecciones de seguridad en puentes y estructuras públicas para evitar colapsos adicionales. Asimismo, se ha solicitado la colaboración de organizaciones no gubernamentales y el sector privado para acelerar la entrega de suministros y la rehabilitación de los servicios básicos.
El escenario actual muestra una comunidad que, pese al caos inicial, se está organizando para enfrentar la adversidad. Voluntarios locales, liderazgos comunitarios y la respuesta institucional convergen en una única meta: restablecer la normalidad lo antes posible y garantizar la seguridad y el bienestar de los habitantes que hoy dependen de la ayuda colectiva.


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