La relación entre el presidente de Argentina, Javier Milei, y su vicepresidenta, Victoria Villarruel, ha pasado de la cercanía inicial a una ruptura pública. El punto de quiebre más visible ocurrió el pasado 25 de mayo, cuando Milei evitó saludarla durante un acto en la Catedral de Buenos Aires.
El conflicto se agravó tras una sesión en el Senado en la que, bajo la presidencia de Villarruel, se aprobaron leyes impulsadas por la oposición, incluyendo aumentos en pensiones y subsidios. El presidente la acusó indirectamente de “traición” por permitir la sesión, lo que ella respondió pidiendo que Milei actúe “como un adulto”.
A diferencia del perfil libertario y antisistema de Milei, Villarruel representa un ala conservadora y nacionalista de la derecha argentina. Abogada y exdiputada, es una figura con fuerte conexión con el ámbito militar. Fundó el CELTYV, una ONG que busca el reconocimiento de víctimas de la violencia de grupos armados de izquierda en los años 70.
Nacida en una familia militar, su padre fue oficial del Ejército y su abuelo un destacado historiador naval. Su trayectoria política tomó impulso en 2021, cuando se unió a La Libertad Avanza, el espacio liderado por Milei. Según analistas, su incorporación respondió al interés del partido por ampliar su base ideológica incluyendo sectores conservadores y católicos.
Las tensiones comenzaron a manifestarse durante la campaña presidencial de 2023, en parte por la mala relación entre Villarruel y Karina Milei, hermana y figura clave del presidente. A medida que Villarruel comenzó a ocupar espacios institucionales que Milei dejaba vacíos, como reuniones con gobernadores u opositores, las fricciones se intensificaron.
Villarruel, devota católica y nacionalista, ha mostrado posiciones críticas sobre temas como la soberanía de las Islas Malvinas, cuestionando la admiración de Milei por Margaret Thatcher. También mantiene un estilo sobrio y tradicionalista, con hábitos religiosos conservadores como asistir a misa en latín.
Aunque mantiene un perfil de mujer fuerte, su vida privada ha generado cierta controversia, especialmente por el alquiler de una costosa residencia en Buenos Aires y su queja pública sobre el bajo salario como funcionaria.
Analistas coinciden en que posee una destacada capacidad oratoria, lo que la convierte en una figura con potencial político propio. Algunos en su entorno han sugerido que podría tener aspiraciones presidenciales, aunque aún no ha expresado oficialmente esa intención.
En medio de las tensiones con Milei, su figura se consolida como un polo de poder alternativo dentro del oficialismo.




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