El Ministerio de Salud (MINSAL) de El Salvador ha confirmado la tercera muerte asociada a casos sospechosos de dengue en las últimas semanas, generando preocupación en la población y las autoridades sanitarias. Este lamentable suceso se registra en un período donde la curva epidemiológica de la enfermedad ha mostrado un incremento sostenido desde mediados de agosto, superando la zona de éxito del corredor epidemiológico nacional.
Según el Boletín Epidemiológico del MINSAL, hasta el 19 de septiembre, la red pública de salud había brindado atención a un total de 4,786 pacientes que presentaban síntomas relacionados con el dengue. De este universo, 48 casos fueron confirmados mediante pruebas de laboratorio, lo que subraya la circulación activa del virus en el territorio. Además, los registros oficiales indican que 45 de estos pacientes requirieron hospitalización debido a la severidad de sus síntomas, evidenciando la necesidad de monitoreo y tratamiento especializado.
El comportamiento de la enfermedad ha sido particularmente notorio en las últimas semanas. Los reportes semanales de casos sospechosos pasaron de un promedio cercano a 200 a más de 300 registros en la red nacional, una señal clara del repunte de la incidencia del dengue en el país. Esta tendencia ascendente ha puesto en alerta a las autoridades, que continúan monitoreando la situación y reforzando las medidas de prevención y control.
Un dato relevante que emerge de los informes del MINSAL es la alta concentración de atenciones en menores de edad. Los niños menores de nueve años representan el grupo demográfico más afectado, con 2,026 de los 4,786 pacientes atendidos, lo que equivale a un alarmante 42.3% del total. El segundo grupo con mayor número de casos corresponde a niños y adolescentes de 10 a 19 años, quienes suman 1,659 atenciones, constituyendo aproximadamente el 35% del total. En conjunto, estos dos grupos etarios concentran más de tres cuartas partes de todos los pacientes atendidos por sospecha de dengue en el país.
Hasta el momento, el Ministerio de Salud no ha proporcionado detalles sobre las edades ni las zonas de residencia de las tres personas fallecidas, información que suele ser crucial para comprender mejor los patrones de transmisión y los grupos de mayor riesgo. La comunidad espera que estos datos sean divulgados para una mejor comprensión de la situación y para que las familias puedan tomar precauciones adicionales.


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