Con solo 12 años, Sophia Lorena Amaya Cruz clasifica al prestigioso Festival Internacional de Ballet de El Salvador
San Salvador. A su corta edad, Sophia Lorena Amaya Cruz ya está dejando una huella en el mundo de la danza clásica. Con tan solo 12 años, ha sido seleccionada para participar en la décima cuarta edición del Festival Internacional de Ballet de El Salvador “Alcira Alonso” (FIBES 2025), convirtiéndose en la única representante de la Escuela Ballet de El Salvador en la categoría 2 del certamen.

Una trayectoria temprana pero firme
Sophia comenzó su camino en el ballet a los tres años. Desde entonces, su vida ha girado en torno a esta disciplina que considera su mayor pasión. Inspirada por las bailarinas Lucía y Diana Figueroa, Sophia recuerda el momento simbólico en que le colocaron un tocado de “El Lago de los Cisnes”, lo que marcó el inicio de su historia con la danza.
Su mayor inspiración, sin embargo, ha sido Alcira Alonso, la emblemática coreógrafa y maestra que da nombre al festival. Sophia tuvo el privilegio de conocerla y recibir sus primeras valoraciones, un encuentro que cimentó su amor por el ballet y por los valores que este representa: entrega, disciplina y pasión.
Disciplina, talento y formación integral
Actualmente, Sophia continúa su formación bajo la guía del maestro Orlando Jarquín, a quien llama cariñosamente “míster Orlando”. En la Escuela Ballet de El Salvador, ha participado en montajes y puestas en escena que han demostrado su compromiso con una disciplina que exige tanto técnica como sensibilidad artística.
Además de su intensa vida artística, Sophia cursa sus estudios académicos en el Liceo Francés, donde combina sus responsabilidades escolares con entrenamientos rigurosos. Su día a día está lleno de tareas, ensayos y aprendizajes, reflejo de una madurez poco común para su edad.

Un reto internacional y una gran oportunidad
Del 26 de julio al 3 de agosto de 2025, Sophia enfrentará las tres etapas del FIBES: talleres intensivos de danza de carácter y ballet, una fase competitiva con participantes nacionales e internacionales, y las galas finales, donde compartirá escenario con figuras provenientes de países como México, Cuba, Macedonia, Panamá y Brasil.
“Para mí, el ballet es arte, es disciplina, pero también es lo más bello que hago”, expresa Sophia con una sonrisa. Esta será su tercera participación en el festival, y aunque reconoce el reto, lo asume con entusiasmo y orgullo, sabiendo que representa a su colegio, a su escuela de danza y, sobre todo, a sus padres, quienes han sido su principal apoyo.
El futuro de la danza salvadoreña
La historia de Sophia no solo refleja el talento individual, sino también el compromiso de El Salvador con el desarrollo artístico de sus jóvenes. Su clasificación a FIBES 2025 reafirma que el legado de figuras como Alcira Alonso sigue inspirando a nuevas generaciones y que la danza clásica continúa floreciendo en el país.
Sophia Lorena Amaya Cruz es, sin duda, un nombre que seguirá resonando en los escenarios nacionales e internacionales, como símbolo de excelencia, dedicación y esperanza en el arte salvadoreño.




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