El fenómeno de El Niño, ya activo, ha acelerado la llegada de la canícula, que se esperaba para mediados de julio, según confirmó ayer Óscar Domínguez, viceministro de Agricultura y Ganadería (MAG), en una entrevista con un canal estatal. Esta sequía, típica entre junio y julio, se presenta con mayor intensidad este año debido al calentamiento global, poniendo en riesgo la producción agrícola para el ciclo 2026-2027.
El funcionario destacó que la siembra postrera, realizada entre noviembre y enero, será la más vulnerable. «La combinación de la canícula y los efectos del Súper Niño afectará principalmente al oriente del país», señaló, aunque no especificó fechas exactas. Esta etapa es crucial para cultivos como el frijol, que depende casi exclusivamente de esta siembra, según la Cámara de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO).
CAMPO detalla que la siembra primera, entre mayo y junio, concentra el 75% de la producción de maíz, el 20% de frijol y el 100% del arroz. Los restantes 5% de maíz y frijol se siembran postrera. Sin embargo, la reducción de lluvias podría disminuir los rendimientos, especialmente en regiones como el Corredor Seco Oriental, donde ya se registra escasez desde inicios de 2026.
El MAG recomendó a los agricultores adelantar la siembra para mitigar los daños, estrategia que, según reportes de la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (FEWS Net), ha ayudado a reducir el impacto. No obstante, expertos advierten que la crisis podría afectar la salud física y mental de las comunidades, al limitar el acceso a alimentos y reducir la demanda laboral en el sector.
La situación refleja una crisis creciente: en 2025, la siembra postrera ya generó déficit de alimentos de subsistencia en el Corredor Seco. Con la canícula de 2026, las familias dependientes del agropecuario enfrentan un riesgo elevado de inseguridad alimentaria, según análisis de FEWS Net y autoridades locales.


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