En un desarrollo que ha alarmado a los expertos internacionales, más de mil personas han muerto en el brote de Ébola que se extiende actualmente en la República Democrática del Congo, según informó la Organización Africana para la Vigilancia y Respuesta a Enfermedades (Africa CDC).
El brote, declarado oficialmente el 15 de mayo, es único debido al virus Bundibugyo, que no cuenta con vacunas ni tratamientos aprobados. Además, ha sido más letal y rápido en su propagación que cualquier otro episodio documentado, incluyendo la devastadora epidemia de 2013-2016 en África Occidental.
Según datos del Ministerio de Salud de Congo, hasta el lunes se habían registrado 2.473 casos, con al menos 737 personas hospitalizadas o aisladas. La velocidad y la magnitud de esta crisis sanitaria han sido inéditas en la historia reciente.
“Estas son personas que están muriendo. Mueren porque no tenemos vacunas, no tenemos medicamentos, no tenemos financiamiento”, declaró Dr. Jean Kaseya, director general de Africa CDC, durante una conferencia sanitaria en Ghana.
Las dificultades para contener el brote se han exacerbado por conflictos locales y resistencias comunitarias a los equipos de respuesta. En Ituri, la provincia más afectada, algunos residentes prefieren entierros tradicionales, lo que aumenta el riesgo de transmisión.
“La mayor dificultad sigue siendo la resistencia de algunas comunidades o su rechazo abierta a los equipos de respuesta”, explicó Robert Ndjalonga, jefe de protección civil en Ituri. “En varias ocasiones, los equipos de entierros han tenido que ser escoltados por fuerzas de seguridad para garantizar el cumplimiento de entierros seguros y dignos sin incidentes”.
Las escaseces de suministros funerarios han retrasado las respuestas a informes de muertes, mientras que algunos zonas afectadas carecen aún de equipos operativos para enterramientos seguros. Asimismo, ataques contra instalaciones sanitarias y equipos de respuesta han forzado a los trabajadores y grupos humanitarios a abandonar algunas áreas.
“Algunos trabajadores de salud se han declarado en huelga, ya que no han sido pagados desde el inicio del brote”, añadió Ndjalonga. “Un miembro de un equipo que realiza entierros seguros fue recientemente herido cuando los agresores lanzaron piedras a su vehículo tras un entierro en Bunia la semana pasada”.
El jefe de Africa CDC, Dr. Jean Kaseya, llamó a intensificar los esfuerzos para frenar el brote durante la apertura de una conferencia sanitaria en Ghana. “Si no detenemos este brote hoy, podría convertirse en uno de los peores brotes de Ébola que la historia haya documentado”, subrayó.
La crisis en Congo demuestra la urgencia y complejidad de una respuesta global coordinada a emergencias sanitarias. Mientras tanto, el mundo sigue atento a las evoluciones de esta trágica situación.


.jpeg)



.jpeg)






