Los precios de referencia de los combustibles se mantendrán congelados durante la quincena que abarca del 21 de julio al 3 de agosto, una medida que, aunque no ha sido comunicada oficialmente por el Ejecutivo, sí está siendo ejecutada por la Dirección General de Hidrocarburos y Energías Minerales (DGEHM).
Esta política de congelación se extiende sin variaciones desde el 12 de mayo, lo que representa más de dos meses en los que la gasolina y el diésel no han experimentado ajustes de tarifa, aun cuando el precio del barril de petróleo ha registrado descensos sostenidos en los mercados internacionales.
La última actualización de precios locales ocurrió el 12 de mayo, cuando el crudo internacional supera los 100 dólares por barril; sin embargo, a diferencia de países vecinos que han reflejado la caída del petróleo mediante reducciones en sus precios al consumidor, El Salvador mantiene los valores sin cambios.
Según el portal Investing.com, el West Texas Intermediate (WTI), referencia clave para las importaciones de hidrocarburos de El Salvador, ha descendido a 80,40 dólares, nivel que no se observaba desde hace varias semanas, pero las petroleras locales continúan aplicando los precios anteriores sin modificarlos.
La permanencia de los precios estancados afecta directamente a los consumidores y a las microempresas, sectores que dependen de la estabilidad de los costos de transporte y distribución; expertos señalan que la ausencia de ajustes podría generar presiones inflacionarias en otros rubros.
Hasta el momento, el Ministerio de Economía y la Fiscalía General de la República (FGR) no han emitido comunicados oficiales que expliquen los criterios técnicos que sustentan la congelación, lo que ha generado


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