Un tribunal de San Miguel ha dictado una sentencia ejemplar contra Óscar Alberto Bustillo Espinal, condenándolo a cumplir una pena superior a los 36 años de prisión. La decisión judicial se fundamenta en la responsabilidad probada del imputado en la comisión de dos graves delitos, ambos perpetrados mediante el uso intimidatorio de un arma de fuego, según detallaron las investigaciones llevadas a cabo por las autoridades salvadoreñas.
Los hechos que llevaron a esta severa condena ocurrieron en la urbanización El Molino de San Miguel. En un primer incidente, Bustillo Espinal irrumpió en una residencia privada, donde, bajo amenaza de muerte con el arma, despojó a la víctima de su teléfono móvil y de efectivo. Posteriormente, tras su fuga del domicilio, el sujeto interceptó a un empleado de una reconocida empresa embotelladora mientras este realizaba sus labores. Utilizando nuevamente el arma para infundir terror, le sustrajo una suma de dinero perteneciente a la compañía.
Las diligencias de investigación, que incluyeron la recolección de pruebas y testimonios, permitieron a los fiscales establecer de manera concluyente la participación directa de Bustillo Espinal en ambos asaltos. Durante el operativo de su detención, las fuerzas de seguridad lograron incautar el arma de fuego que presuntamente fue utilizada para ejecutar los ilícitos. Adicionalmente a las sentencias por los robos, el imputado recibió una condena por posesión ilegal del arma, sumando así a la pena total impuesta.
Esta resolución judicial no solo subraya la determinación de la justicia salvadoreña en combatir la delincuencia violenta, sino que también envía un claro mensaje a la sociedad sobre las consecuencias de recurrir a la fuerza y la intimidación para cometer delitos. La pena de más de 36 años de cárcel impuesta a Bustillo Espinal representa un significativo avance en la búsqueda de seguridad y justicia para los ciudadanos de San Miguel y de todo El Salvador.


.png)

.png)

